¡Cuidado! No todo lo que brilla es oro: Infoxicación.

 

¿Qué es la infoxicación?

Alfons Corella acuñó el término Infoxicación (2003), para ponerle nombre en español a “information overload” (Toffler, 1970). Asoció a la información un término gráfico para resaltar sus efectos dañinos, la intoxicación. Así, ponía en evidencia lo que podría pasarnos si consumimos demasiada información o lo que sucede cuando simplemente, ésta misma, nos cae mal, porque lo que leemos o vemos nos desinforma o manipula.

La infoxicación es una posibilidad para cualquier persona que cuente con acceso a internet, así como una laptop, tableta o smartphone; los mismos medios que usamos de manera regular para trabajar, estudiar, comunicarnos o pasar el tiempo libre.

La preocupación por la cuantificación del volumen de información existente comenzó en el siglo XIX cuando se incrementaron el uso y la recopilación de datos estadísticos como base para los debates públicos y la formulación de políticas. En la actualidad, la situación se torna más compleja con el auge de los contenidos sociales que circulan en internet y que no están clasificados ni estructurados. 

Para llegar a un mejor entendimiento del valor de la información que circula por las redes sociales, se requiere una comprensión cabal sobre el comportamiento en línea de los individuos y sobre el uso de las tecnologías y la información. Los movimientos relacionados con el concepto “apertura de contenidos” ganaron fuerza con internet y el uso masivo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Hay una tendencia sostenida a suplir calidad por cantidad de información, y no sólo en las redes sociales o sociables, sino en los medios periodísticos. Al estar permanentemente conectados, no hay tiempo para profundizar, se prefiere saber muy poco de todo, lo que equivale a no saber nada de lo verdaderamente importante.


¿Qué hacer?

Conviene ser extremadamente selectivo con las fuentes de información a las que dedicamos nuestro valioso tiempo, en términos académicos es necesario validar las fuentes de información seleccionadas para nuestras actividades educativas.


Es importante saber que en el futuro próximo no hay planes serios para legislar o definir un ecosistema informativo sano, menos expuesto a la infoxicación de los ciudadanos. Lo más prudente en tomar medidas que realmente podemos poner en práctica en los ambientes más inmediatos: en la familia, preparando a los más jóvenes para vivir en un mundo hiperconectado e hiperinformado; y en las instituciones educativas, desarrollando políticas y programa que preparen y formen mejor en competencias informativas.

Fuente:

Universidad Panamericana

Fundación UNAM

Pan American Health Organization PAHO

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